¡Cuántas veces, en medio de un día agitado y lleno de tensiones, soñamos con hallar un lugar tranquilo y apacible donde podamos cerrar los ojos un momento, respirar profundo y dejar ir el estrés!
Pero, como la mayoría de las personas, siempre pensamos "¿Quién tiene tiempo para eso?" y seguimos adelante como si los efectos del corre-corre diario no fueran acumulativos; como si la tensión y la ansiedad no fueran capaces de causar estragos físicos y mentales.
La realidad es que para reducir el estrés no es necesario contar con horas para meditar y contemplar los celajes. Basta con cinco minutos bien empleados. Estos son capaces de calmarnos, centrarnos y dejarnos claros y llenos de energía.
Aprender a meditar no es una labor titánica; existen técnicas que puedes comenzar a emplear desde ahora mismo que son capaces de calmar tu mente y serenar tu espíritu. Basta con que separes cinco minutos -o incluso tres- para relajarte instantáneamente. ¿Quién no tiene cinco minutos para sentirse mejor?

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